¿Cuándo
aceptaremos la realidad de nuestras vidas?
Que la gente
más feliz es la que más mierda aguanta dentro.
Que si te
mata y te daña no es amor y menos el de tu vida, sino una simple soga que te
ahorca.
Que un “no
puedo” es un “no pienso esforzarme por ti”.
Que la vida
no es justa ni lo será.
Que una
mentira pone en duda todas las verdades.
Que cuando
decías “encontrarás enseguida a alguien mejor” tenias razón.
Que nunca
fue un problema aceptar caramelos de los desconocidos sino aceptar hostias de
quienes conocemos.
Que follar
es una fiesta, no un medidor de egos.
Que el orden
de los recuerdos no altera el olvido.
Que los
amores eternos son los que tienen la fecha de caducidad más visible.
Que si
acepté tu adiós fue en defensa propia.
Que los
deseos se piden a la cara y no a las estrellas fugaces.
Que
por desgracia el dolor es acumulable y la felicidad no.
Que al fin y
al cabo, la vida nos seguirá arañando las pupilas pero eso sí, con una sonrisa
dibujada en nuestros rostros.

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