Sí, por desgracia no fui previsora y te di mi vida entera en lugar de darte una pequeña parte de mi. Errores les llaman. Yo lo llamo lecciones. Aprendí a caer por querer volar contigo, y al tocar fondo entendí que gracias a ti, hoy, sé lo que no quiero.
Quererte me apartó de mí y todavía me estoy buscando. Olvidarte no me suena a quimera cuando recuerdo que, a pesar de todo, tú sólo fuiste (eres) una parte de mi todo.
Porque ahora entiendo que perderte fue ganar una batalla. Lo que me pareció un fracaso, fue en realidad una gran victoria.
Porque fuiste la droga que me rompió la vida y ahora que no dependo de ti, ya puedo quitar la venda de mis ojos, mientras recojo los pedazos caídos que hay en el suelo.
Porque en esta guerra, solo perdí la esperanza (y el tiempo) y el único vencedor fue tu orgullo.
No quería que me dijeras que todo era perfecto, que todo iba bien. Quería que me miraras a los ojos y me dijeras: esto se esta yendo a la mierda, pero estoy aquí contigo. Luchando.
Pero sabes el problema de todo? Que el amor es para valientes y tu siempre fuiste un cobarde. Que en lugar de tener cicatrices por arriesgarte preferías tener la piel intacta y dormirte en la inercia del amor.
Me prometiste quererme toda la eternidad pero resultó que tu amor tenia fecha de caducidad. Que un “para siempre” solo eran dos días. Ilusa.
Me ha costado tiempo ver que contigo estaba mas sola que sin ti. Que la vida, en el fondo, me estaba haciendo un favor. Que igual fue mi culpa por esperar algo que sabia que no me podías dar.
Pero de nosotros dos tu pierdes más que yo. Porque yo podré amar a otros como te amaba a ti, pero a ti nadie te amará como lo hice yo.

Sin palabras...
ResponderEliminarPrecioso
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